Por Edwin E. Chavez, Spanish Journalism Guild Chair
El número de mujeres encarcelas ha crecido inimaginablemente en los íntimos 20 años alrededor del mundo, con un aumento de 60 por ciento a nivel global.
En los Estados Unidos el 4 por ciento de la población mundial de mujeres y niñas habitan en esta nación. Sin embargo, un cuatro por ciento de esta misma población se encuentran recluidas en el sistema de encarcelamiento masivo.
En el estado de Sur de Dakota en EE.UU., sobre pasa la tasa mundial con 338%, del encarcelamiento femenino, seguido con el estado de Montana con una tasa de 282%, y en tercer lugar se encuentra el estado de Idaho con 277%. Siguiendo con el cuarto lugar El Salvador, con un índice de 245%.
Un reporte de States of Womens Incarceration: The Global Context 2025, por Emily Widra y Aleks Kajstura, publicado en septiembre del 2025, registró datos globales que indicaban que más de 740,000 mujeres y niñas se encuentran encarceladas, y en muchos de estos casos en condiciones principalmente deplorables.
El encarcelamiento femenino sigue en aumento bajo condiciones insalubres, como la falta de nutrición adecuada, servicio de salud física y mental, entre otras necesidades especiales e indispensables que se requiere durante su confinamiento.
En Latinoamérica la infraestructuras de las instituciones de encarcelamiento femenino, no fueron creadas para las necesidades en la población femenina, tal como las reclusas resaltan que usan el fregadero para múltiples actividades de limpieza, tanto personal como de utensilios, reportó Josefina Solomon en su artículo llamado “Crimen y Castigo: Mujeres Y Cárceles En América Latino”.
Wendy Morales, abogada, activista y voluntaria dentro los penales de ambos sexos del país de Honduras, compartió en una entrevista telefónica con SQNews, que en este país a las mujeres encarceladas se les brinda la opción de poder convivir con sus bebés hasta la edad de cuatro años, adentro de en una unidad llamada Casa-Cuna.
Esta unidad se encuentra adentro de la institución penal y de acuerdo a Morales, hasta el momento cuenta con un total de 30 madres conviviendo con sus hijos. Añadiendo que aproximadamente hay 2,000 mujeres encarcelas, muchas de ellas han sido condenas por delitos de drogas.
Ella explica que en el país de Hondura hay 22 prisiones y que cinco de estas son para el encarcelamiento exclusivo de mujeres, en las que varias se encuentran por crímenes contra la salud como el contrabando o transporte de sustancias ilegales.
De acuerdo a Morales en 2023, un motín en la Penitenciaría Nacional Femenina de Adopción Social, en donde 46 reclusas perdieron su vida. Disturbios como estos no se habían visto antes en penales de mujeres en América latina, los videos de vigilancia dentro la prisión fue usados como evidencias contra las acusadas en sus juicios criminales.
Resultando en año adicionales de a las reclusas involucradas del motín de hasta 30 años por cada muerte de las 46 fallecidas. quienes inicialmente tenían una sentencia de 30 años por sus delitos. Y que acabo de un veredicto se estimó un total de 1,410 años en total a cada participante.
La discriminación contra las reclusas del género femenino en EE.UU., entre los años 1954 y 1956 en el estado de Carolina del Norte específicamente en la prisión Raleigh. Un motines fue un problema inesperado en esta prisión estatal, causándole la muerte a varias reclusas.
Estas mismas reclusas estaban reclamando violaciones por condiciones inhumanas e inseguridad por parte de los guardias de seguridad, afirmando violaciones sexuales especialmente contra mujeres Afroamericanas. Según reporto, Chelsea Kiefer, en su artículo llamado “Cuando Los Indefensos Se Levanta: Dinámica Social en 1950’s Carolina Del Norte Disturbios en La Prisión De Mujeres”.
El juicio registrado en el año 1975 de Joan Little, mujer Afroamericana acusada por la muerte de un guardia Anglosajón, al defenderse a un intento de violación por este oficial correccional. Los abogados de Little presentaron argumentos basados en el testimonio de Little siendo víctima de abuso sexual.
De acuerdo al reporte de Kiefer, este caso fue enfocado al impacto social que su juicio trajo a los derechos de la mujeres en referencia a las condiciones de encarcelamiento inhumanas, abusos sexuales y una combinación que no les otorgaban los derechos humanos básicos en los anos 50s.
El abuso de las mujeres encarceladas sigue siendo expandido a otros países del mundo como el caso de Nigeria. Las mujeres son condenadas desproporcionadamente en este país. Biko Agozino en su reporte “Mujeres Nigerias En Las Prisión Secuestradas Bajo Ley”, describe la discriminación, injusta que sufren las mujeres de ese país.
“Sorprendenmente se descubrió que muchas de las mujeres de tez negras que habían encerrado era completamente inocente” , además de las precarias condiciones del encarcelamiento de mujeres en países considerados como tercer mundo no son repodas, según dijo Agozino.
También se enfocó desde una perspectiva más criminológica, encontrando que La Ley solo se enfocaba en el castigo individual, usando este término “castigo” para los inocentes. Describiendo el encarcelamiento de aquellos que han sido falsamente condenados, concluyó Agozino